Entre Crónicas y perfiles




Antonio Sánchez Jr/  EL EMBAJADOR DEL PERIODISMO CRÍTICO EN CÒRDOBA

La pasión por encima del miedo
                                                                                             
Era 1988, de esas épocas que presienten el futuro encima, de aquellas fáciles y complicadas, temerosas y verracas… épocas que son como el vaivén de las olas, episodios que se deslizan entre pasos tímidos o seguros, lentos o acelerados. Simples pasos que a través del tiempo se vuelven relevantes sucesos.
Con apenas 22 años, un jovencito que solo despertaba los sueños y miraba por la ventana el infinito cielo, tan infinito como sus ambiciones que dentro de su plano de vida tenía ideado el anhelo principal de su destino, un aprendiz que disfrutaba de cada letra, asimilaba nuevos conocimientos como si fuesen pequeños caramelos confundidos entre grandes cantidades, valoraba la grandeza de las cosas “insignificantes” y era sensible ante las adversidades ajenas.
Una mañana de trabajo como cualquiera otra Antonio Sánchez Jr se levantó  temprano y se fue hacia el diario el Tiempo donde ejercía las pasantías para poder culminar sus estudios en la escuela de periodismo Impahu en Bogotá, como siempre se encargaba de cortar las hojas de los cinco teletipos correspondientes, de las agencias Reuter, Inter Press, Colprensa y agencia Efe, luego los organizó por continentes y regiones, ese día de abril e inicio de invierno llegó un cable que informaba que Israel cumpliría 40 años como estado, lo separó del resto de cables y lo guardó sin pensar que ese pequeño y atrevido suceso cambiaria completamente su futuro.  

Sin ubicarlo en la mesa del editor, se fue al archivo del tiempo y recopiló todos los documentos que hablaban sobre Israel, al llegar a su casa empuño en su mano derecha un lápiz acompañado de una hoja  y escribió; Entre los días 5 y 6 del mes Iyar del año 5708 (calendario hebreo) nació el Estado de Israel. Son 40 años de un estado joven, pero de un pueblo muy antiguo, que ha vivido errante la mayoría de su historia. Cada año este día cae en el calendario occidental en meses diferentes.  (…)

Al terminar la nota la tituló “Estado de 40 años y miles de lucha”  convirtiéndose en el escrito que más trascendencia  tendría dentro de sus inicios periodísticos.
Una vez corregida y estudiada, se la mostró a su editor de internacionales y a este le pareció tan buena que se la enseñó al fallecido director del Tiempo Enrique Santos Castillos prolongando así su paso por el diario con solo una orden “Publíquenla y cuando este joven terminé sus pasantías contrátenlo”
Y así  sucedió, desde allí  se cortaron las cintas de bienvenida que Antonio le preparó a la prensa.

Aquel  pasaje de su vida lo narró con el orgullo que merece el haberse atrevido a revelar que más allá de su cargo se escondía el brillo de su inteligencia, es por eso que a través de su experiencia quise comprender su pensamiento sobre el periodismo investigativo  y la labor que cumple el indagar  sobre las oscuras historias en el olvido hasta aquellas que en nuestros días solo son títulos fugases de los periódicos.

Cuando el lápiz toma valor y  las teclas de un computador se vuelven en el único cómplice de la verdad oculta, de la peligrosa información que se esconde en el ancho mar de la duda, el deseo, el miedo y tapujos que van en contra del valor humano y prohíben el exquisito sabor de la libertad. Libertad que se palpa  en cada letra, letra que insinúa sangre, sangre que inspira la sensible razón del atrevimiento para contar dentro de la melancolía como a este pueblo lo inundan las lágrimas en madrugadas deplorables, porque los días abandonan las risas y quienes son culpables del sufrimiento que ahoga el alma de la victimas.

La cubierta se vuelve su consejera silenciosa entre noches donde la irónica amonesta por la absurda impotencia estatal y la indiferencia del ser humano ante las contrariedades de nuestros semejantes es sosegada en la delirante sensación de explotar las máximas exactitudes y realidades dentro de la utópica objetividad.

Mensajero de la injusticia cometida día tras día, voz solitaria que busca deseoso un impacto ideológico perfilado en la epopeya del trabajo y la paz de esta tierra ganadera que aduras penas cuestiona la ingenuidad del poder y en nuestra época  alimenta la riqueza maldita originada por la corrupción.

¡Como dudarlo!, si en su infancia observó la pasión por el oficio periodístico, legado de su padre,  hombre que según él vivió la honestidad que requiere la labor, querido por toda una generación y hoy pensionado del diario el Tiempo siente satisfacción por que su hijo es el único periodista que ha sobre diagnosticado el departamento, con la bandera del aprendizaje le inculcó el amor a la profesión más allá de todo limite, aunque siempre quiso ser abogado terminó aceptando las tertulias de su progenitor sobre temas de actualidad,  libros, recortes y colecciones de periódicos alimentando así el  afán por refutar las ilegalidades presenciadas en el norte del país, Córdoba llanura del caribe.

Antonio recuerda sus épocas de juventud como aquellos episodios indelebles de la vida, como si dibujaran en la dermis los momentos de jolgorio que vivió con sus compañeros de estudio y profesores, las reuniones de ilustración en la tienda de la esquina donde tomaban cerveza y planeaban la vaca para comprar el aguardiente y el pedazo de salchichón del fin de semana se convirtieron en escenarios perfectos para evolucionar como experto en el oficio y aprender del verdadero seminario de la madurez; sin mencionar las clases cargadas de lecturas, charlas, objeciones y ofensas por parte de  los docentes pues se generaba un dinamismo y una retroalimentación eficaz porque cada humillación se convertía en la debilidad correcta que despertaba la furia del orgullo intentando a través del tiempo superar a los maestros aunque esta tarea se hacía cada vez más compleja, ser distinto consistía en extasiarse con el sabor de un libro cuantas veces fuera.

Un hombre crítico, franco, sarcástico y seguro que ha  instruido a través de su ocupación favorita, vivir informando mediante crónicas que dentro del miedo no lo dejan contar y según el, ¡que conste! A nadie le gusta publicar como es el caso de la historia “El hijo del ajedrecista”. Son cuatro libros escritos sobre temas de violencia, corrupción y narcotráfico en un país que enfrenta el peligro de la libertad de prensa ¿Cómo escribir sin sentirse perseguido? ¿Cómo caminar sonriente sin temor a ser asesinado? Para Antonio, el tema de la censura es un problema  individual porque la dificultad en el país es rechazar la realidad, algunos de sus colegas han tomado el camino más fácil, convirtiendo el tema de las amenazas en el oscuro y más bajo negocio, suceso que la FLIP no ha diligenciado porque según el no investigan adecuadamente las amenazas, de aquellos ciento once periodistas asesinados en nuestro país a lo largo del año, muchos no les han cortado las manos para escribir, ni la boca para hablar por causa de su excelente desempeño en el oficio, convencido asegura que muchos de estos provocaron su muerte delinquiendo.

Pocos periodistas como Sánchez piensan que el riesgo yace ajeno a tener un espontáneo albedrío o encarcelarse en la autocensura, aquellos hombres cuyo valor no sustentan la capacidad de ser sinceros con la sociedad no deberían ejercer la ardua tarea de comunicar cueste lo que cueste el precio de la verdad  que pagan los llamados doctores y señores que hipócritamente saludan a la pobreza con los bolsillos llenos de dinero. Aquellos cuyo coraje no les alcanza, caminen en otro rumbo, tal vez un curso de repostería, de motores diesel en el Sena no les quedaría nada mal, pero no desgracien la honra del verdadero oficio. Credos como este han enardecido cada propósito y sentimiento al momento de sentarse en un escritorio e identificar a quien va a defender; aquellas personas que viven la agonía injusta de la inundación causada por aquel canal que se ha roto por negligencia  del estado o a su amigo político que conoce hace mucho tiempo. Constantemente el enfrenta situaciones incomodas a la realidad de los sucesos, las irregularidades de sus conocidos no son obstáculo para reconocer el valor que juega la objetividad en el periodismo y  ha aplicado a su vida la responsabilidad social ante toda consideración, aunque lógicamente razona que es imposible llamarse el independiente número uno,  sin embargo intenta cada mañana despertarse con la convicción de maximizar la pasión en cada una de sus columnas y crónicas que  le recuerdan el amor por la faena.

Siguiendo debates de grandes maestros como Javier Darío Restrepo director del consultorio ético de la FNPI sustenta que 'El periodista  tiene que ser honesto porque no puede ser objetivo'” ya que en ocasiones se ha encontrado con el muro de lo moral e inmoral y ser o no ser buena persona implica subjetividad y relatividad, en momentos donde su condición humana trasciende a dimensiones de autoanálisis, Toño como se hace llamar, concluye que muchos de los entes políticos a los cuales  ha criticado no lo consideran buena persona, todo lo contrario un traidor, chismoso y   arrogante con ínfulas de contar lo que a muchos le atemoriza. Sin embargo fuera de toda complicidad,  considera que la amistad es un valor indudablemente único pero existe un abstracto más valedero; la lealtad. “Yo te invito, te doy un año, sal y busca un amigo quizás pasará el tiempo y no lo encontrarás”. Palabras sabias de este hombre que ha  reconocido que en los mejores episodios de la vida, los amigos sobran y en crisis brillan por su ausencia. Aunque paradójicamente se considera afortunado pues se encuentra rodeado de muchos  amigos que le demuestran su amor así como el a ellos.

Gracias a su experiencia, ha creído que el oficio requiere de un proceso de aprendizaje para con los lectores, porque la base fundamental del conocimiento es compartirlo, lejos de toda presunción las pequeñas gotas del saber deben ser difundidas ya que el océano de la lumbre  es tan inmenso que nunca se logrará abarcar todo su continente. Además al realizar esa función la sociedad será más libre de opinar porque el temor de la humanidad es el no conocer, lo que incluye factores como la abstinencia al tratar temáticas de interés colectivo y de esta manera la democracia será participativa a través de hechos reales que se hallan podido confirmar aunque discernir acertadamente entre la mentira y la realidad de las declaraciones de  sus entrevistados es un  producto que le han ofrecido los años de trabajo tras la búsqueda insaciable de la irreal perfección, Acompañado de héroes invisibles a los que les da las gracias porque  hacen parte indirecta del éxito de su vocación, ya que sus fuentes en ocasiones son funcionarios anónimos que no soportan la colérica tolerancia con las malas acciones de los gobernantes que irrespetan el dinero del pueblo.  Por eso para el lo más importante es verificar una información porque al no hacerlo es imposible publicarla y al no publicarla beneficia con la duda al personaje al cual se esta acusando. 

Aunque cuenta que durante sus 45 años de vida le han enseñado una equivocada frase, “que no se debe arrepentir de lo que hace” sin embargo Antonio confiesa que eso es erróneo porque como ser humano en su naturaleza es imperfecto y en su oficio periodístico le ha tocado rectificar ya que arrepentirse implica cambiar el camino que resultó equívoco.

Durante la entrevista,  Antonio se expresó sobre el periodismo como si deleitara en el momento su banquete preferido,  era tan emotivo hasta el punto de volverse contagioso, frases como  “me gusta el periodismo donde hay narcotráfico, donde hay violencia, donde hay corrupción” “el periodismo es pasión”, “me gusta la crónica pura porque en ella se mueven todos los sentimientos”, “no saben de lo que se están perdiendo”  “la crónica es alegría, tristeza y miedo”.

Es  cierto que su delirio son las investigaciones profundas de las problemáticas que enfrenta nuestro departamento, sin embargo le pregunte:

Si bien sabemos su pasión es el periodismo que involucra temáticas de violencia, narcotráfico y corrupción pero ¿Alguna vez ha tenido experiencia con el periodismo cultural?
Si, claro y me gusta, simplemente que hay veces que he escritos columnas donde he querido salirme de esos temas, y entonces la gente me dice ¡hey toño! que columna de mala esa la que escribiste y eso a mi  me produce risa entonces es como si la gente no quisiera que me fuera de lo que estoy haciendo.
¿Cuál es la mejor forma de criticar?
Criticando pero con responsabilidad y respeto
¿Cuál es la mejor forma de encontrar el cambio social?
Primero convencerse  así mismo de que se pueden hacer caminos, tú no puedes enviar el mensaje desde un medio de comunicación si desde tu casa no clasificas la basura, si tú vas en tu carro y botas la basura por la puerta, entonces hay un problema, primero que todo cambiando uno mismo.
El 22 de agosto le hicieron una entrevista y habló sobre los estudiantes de periodismo, de hecho algunos que se sintieron ofendidos manifestaron inconformidad con su opinión y lo expresaron unos días después de la publicación  en el en el Meridiano ¿Cuál es su  respuesta?
Que no leen, sigo convencido de que no leen y prueba de eso fue lo que me contestaron, yo pensé que me iban a contestar una cosa mas interesante, si ellos me hubiesen contestado algo interesante se hubiese generado un debate y un debate  enriquecedor yo no buscaba ni ganar ni perder, porque para mi al final de cuentas lo que quiero es que los periodistas que salgan de la universidad que sea, sean excelente profesionales y le callen la boca y le cierren la boca a todo ese poco de  periodismo extorsivo que hay en la ciudad de Montería  y yo soy uno de los abanderados que quisiera que todos esos periodistas que vienen de atrás sean esos, buenos,  profesionales, buenos lectores y no hubo eso, es mas yo voy al foro que quieran, pueden hasta sacar comité rechifla para cuando llegue pero hacemos un debate pero un debate serio respetuoso pero para bien,  para buscar que cada día sean mejores.
¿Alguna vez lo han tratado de pedante?
(Risas) ¡Ah! Totalmente, cada rato la gente me dice que soy pedante que soy vanidoso, pero todos mis amigos se mueren de la risa porque saben que soy todo lo contrario, si no que yo soy una persona que se encierra en si misma porque cuando uno hace un periodismo que uno no sabe a quien esta tocando entonces a mi me daría mucho dolor que uno llegue a una parte y vaya a  saludar a una persona y esa persona venga y le diga a uno, usted no me salude porque usted me dijo esto en un articulo y entonces me encierro y no miro para ningún otro lado y voy y me siento en mi mesa y ya.

Respóndame en una palabra que piensa de:

Rafael Chica Guzmán: Maco malo
William Salleg: Visionario
Marcos Daniel Pineda: Soñador
David Barguil: Oportunista
Ingrid Betancourt: Traición
Alberto Salcedos Ramos: Crónica pura
Antonio Sánchez Jr: Pasión total.
UN SALUDO A COLOMBIA
“Entre Fusiles y Esperanzas”

Las cifras de desplazados en Colombia son de 756.000 personas, las ONG sostienen que las cifras superan los 2 millones de personas, mientras esto pasa los protagonistas intentan salir del fango de la pobreza soportando dentro de una guerra sin fin los ojos indiferentes de quienes ostentan el poder.

El es un hombre callado, cuando habla dice menos de  mil palabras pero con eso sobra, su mirada trasparente trasmite confianza y aunque el peso de la vida lo halla golpeado no deja de  ser un gran exitoso ¿Qué es el éxito? Un almacén, me respondió con el carisma que lo caracteriza. Calisto Ramos Almanza es un personaje más del desplazamiento en Córdoba que ha vivido lo que significa vender a un precio injusto las tierras que sustentaban su diario acontecer, junto a Lelis Gómez una de las compañeras de las tantas que ha tenido, abandonaron la tierra fecunda, noble y tropical ubicada en Mieles corregimiento de Tierralta, vía que conduce a Batatas.

Se disponía a dormir cuando toqué a su puerta me abrió con total atención, sospechaba que era yo porque un día antes lo había visitado, eran las 2:00 de la tarde y el sol no perdonaba a nadie sin embargo en la sala donde me atendió no se sentía el fogaje, el piso de tierra refrescaba el lugar y la visita se hacía menos densa, escuchaba su historia atenta y  mi mente imaginaba cada episodio como si no fuera un suceso foráneo, como si por ese instante viajara por el tiempo y apareciera en el lugar de los hechos.

Es incomparable la bella alborada que admiraban sus ojos en aquel verde campo, la luna resplandecía el camino del campesino  mientras se dirigía al potrero y cuando el sol reluciente daba sus mejores rayos le indicaba que se acercaba  la hora de ir a desayunar para más tarde realizar sus trabajos diarios. La finca Altamira tenía 100 hectáreas en su mayoría eran establos para ganados donde ordeñaba 35 vacas  pero en épocas de siembra cultivaba maíz, arroz y algunas frutas, su vida  era el trabajo en el campo aunque de niño soñó con ser un gran mecánico, me dijo “quería ser de aquellos  que le encargan buses grandes y los arregla, quería  manejar buses  para viajes largos, tan de buenas que nací en el monte”  le pregunté que eran los sueños y me respondió con cierta franqueza  que me dejo reflexiva, “son aventuras positivas,  no es que sea malo pero es como si tu pensaras que vas a escribir  ¿para qué pensarlo? Mejor escribes” siempre he creído que los sueños son la posibilidad de algo pero  Calisto tiene una visión diferente de este concepto, me enseñó que es mejor no soñar y como me dijo “mejor vivo mi presente porque la vida misma me lo ha demostrado”.

Cuando él vivía en Pueblo Nuevo todo era color de paz, se respiraba tranquilidad, el aire eran olores de amistad, trabajo y buena vida, la comunidad era una hermosa familia llena de jolgorio y picardía, la amabilidad de su gente se vivía por doquier, cada paso por las calles era el folclor de la buena vibra, nadie perdonaba un segundo para saludar, las frases venían cargadas del dialecto popular que caracteriza el departamento ganadero, un “jé, compa” sacaba una sonrisa a cualquiera aunque el día se tornara oscuro, pero oscuro se tornó en aquella fecha inmemorial donde sin darse cuenta la vida dio  un giro de ciento ochenta, como si en un abrir y cerrar de ojos una nube negra llegará para humedecer a muchas personas de dolor, angustia, desesperación, temor y para algunos de sangre.

Era 1985, un año donde la revolución de movimientos partidistas del Comunismo Marxista Leninista desató una guerra, guerra que aún sigue causando estragos en una Colombia sin descanso.

En aquella época llegaron forasteros con armas intimidando la alborada de golondrinas y en especial la luna llena de enamorados, aquellos militares compraban cerdo en la finca Altamira y a Calisto erróneamente le era imposible pensar que resultaran ser una bala asesina, fue la inocencia de los niños cubierta de maldad, rostros de ángeles empapados de crueldad, corazones neófitos transformados en rencor, mujeres que según platón son objetos de razón, damas sin corona de ternura, capullos de espinas, fue esa inhóspita sorpresa la que hizo que razonara que aquellos pequeños que se creían soldados no eran héroes que defendían la patria, estos, efectivamente eran grupos armados ilegales, la guerrilla se tomó a Mieles y empezó la sombría odisea.

Dales señor el descanso eterno y brille para ellos la luz perpetua, Dales señor el descanso eterno y brille para ellos la luz perpetua, que las almas de los fieles difuntos por la misericordia de Dios, descansen en paz. Amen

Algunos de los extintos eran amigos de Calisto, los habitantes del pueblo vivían sin dormir, las noticias negras atemorizaban la tranquilidad y la esperanza de muchos era escapar sin ser perseguido, huir sin causa, abandonar todo sin derecho arrepentirse borrando las huellas del pasado como desaparecen en la tierra las hojas de otoño…

Calisto no soportó el miedo que encima de fusiles despojaba la coraza y una madrugada se levantó determinante, tomó un bus y partió a Montería durante casi dos horas de viaje, mientras la carretera lo acercaba a la capital sus padres y hermanos se quedaron en Mieles esperando ansiosos una respuesta que les devolviera la paz.

El viaje no dejaba de ser incierto la mirada del futuro no  existía, la sensación del presente se vivía en intensidad y todo era inseguro en la búsqueda de todo y nada, cuando llegó a Montería se sintió  en calma porque días antes había hablado con un amigo del pueblo que residía en la ciudad,  lo primero que hizo fue dirigirse a la empresa de bebida Postobon pero no halló trabajo, luego llegó a una carnicería pero el resultado fue negativo, las horas pasaban, el hambre yacía y como guiado por Dios se encontró a Sabino Oquendo un tío político que no pensó hallar ya que eran muchos los años que había vivido sin verlo pero  afortunadamente le ofreció trabajo como asistente de albañilería.

Calisto no tardó mucho en comunicarse con su viejo amigo de Mieles, visitó su casa ubicada en el barrio el Cerro y sació el apetito mientras Felipe Herrera le contaba la historia de su desplazamiento.

- Esa noche que llegó la guerrilla a mi casa estaba con mi esposa y mis hijos -  cuenta Felipe evocando las imágenes de una victoria- recuerdo que ya íbamos a dormir porque en esa época uno tenía que ir a la cama temprano, solo escuché cuando los perros ladraban y no me atrevía a mirar, cuando me doy cuenta ya tenía a un grupo armado en mi casa, eran seis muchachos que me tomaron por la cabeza y me dejaron boca abajo no sabía que pasaba, estaba asustado, lo único que escuchaba eran las voces de mis hijos llorando, me dispararon tres veces en la cabeza, escuché que decían “ya esté está muerto” y prácticamente lo estaba por eso me quedé quieto pero apenas se fueron me fui corriendo, no sé como lo hice estaba todo ensangrentado  en el momento por el desespero no me importó nada más que correr, dormí toda la noche en el monte y cuando amaneció me subí en un bus para Montería, llegué al hospital y me atendieron, la verdad nunca pensé que te estaría contando esto  fue que las balas no llegaron directamente al cerebro si no que pasaron a los lados de la cabeza, gracias a Dios  me encuentro con mi familia nuevamente y esto me ha servido para reconocer que lo que sucedió fue obra de Dios-
Calisto queda perplejo y le pregunta; ¿me muestras tu cabeza? quisiera saber cómo quedó  después de todo.
-¡Claro! Responde Felipe
Inmediatamente se quita una gorra que cubre las secuelas de un pasado, la experiencia que dejó la intención de un asesinato innecesario, una inmensa cicatriz que se burla de la muerte, un… ¿milagro?

Su cabeza contenía una cavidad en el hemisferio izquierdo y el resto se encontraba intacto, Calisto piensa en voz baja – verdaderamente esto fue obra de Dios-
                                                              ***

A la mañana siguiente se marchó al barrio Comfacor donde se encontraría con Oquendo, inició la jornada de trabajo encargado de hacer la mezcla para la construcción de un quiosco, mientras su familia esperaba respuestas Calisto buscaba otro trabajo ya que después de varios meses con Oquendo el dinero no daba abasto, además, debía esperar 8 días para el pago y en ocasiones no recibía nada, buscó ayuda del gobierno y consiguió radicarse en lo que hoy en día es el  hospital San Gerónimo al lado de puerto platanito, esas tierras eran de la institución y fueron entregadas a las personas víctimas de la violencia  pero luego fueron trasladados al barrio Camilo Torres, luego de radicado emprendió otra labor que al final le sirvió para superarse y mantener la mirada hacia delante.

Cuando me contaba su historia se paró del la silla de taburete sonde se encontraba sentado, camina hacia la calle y me deja en la sala, llama al señor que vende mamones, compra un gajo y regresa al asiento, me brinda la mitad y mientras  paso la hoja para seguir escribiendo, el continua diciendo:

-Alquilé una carreta que costaba veinte pesos por día, me la conseguí gracias a la señora Helia que era la conocida del pueblo,  me puse a vender pescado, la señora me daba como 100 pescados, yo los componía  y los vendía, después nos repartíamos la plata, a los seis meses de trabajar con ella me hice a conocer ya la gente sabía que yo vendía, así que   alquilé una carreta con mi plata y seguí el negocio solo, para semana santa compré bagre y moncholo pero lo eché a perder porque nadie los comparaba y después se pusieron más baratos así que me decepcioné y me puse a vender mamón, mango, guayaba dulce, naranja y otras frutas, con la plata que recogí compre mi carreta que me costó como unos 30 pesos, luego compré un puesto en el mercado, por ahí por la 36, lo compré con una  mesa a 70 pesos con $ 5.000 al interés , desvárate la mesa y me puse hacer una más grande para echar plátano, ñame, yuca y hasta patilla llegué a vender, trabajaba fuerte me iba a las tres de la mañana y regresaba a mi casa a las 10 de la noche -
A los tres años de vivir en Camilo Torres Calisto compró un lote en la carrera quince y más tarde en la carrera dieciséis del mismo barrio, con trabajo y esfuerzo fue levantando su casa y poco a poco  lo que se tornaba gris fue tomando color de paz, los días se hacían pesados pero el resultado determinaba la causa, cada piedra levantada era un peso restado, las desgracias de Calisto eran como hojas de otoño que caen del árbol, pasan por el aire y la tierra se encarga de enterrarlas, este hombre fue capaz de ir en contra de la adversidad, su alma triunfante  rechazó  momentos que atormentaron su existir  y en voluntad de Dios fue cavilando la incertidumbre de lo que no tenia forma porque finalmente la luz después del túnel logró atravesar la faz de lo imposible y ya restablecido sin pensarlo dos veces fue en busca de sus padres y hermanos y junto a ellos decidieron vender las tierras que los vio crecer, el contrato lo hizo con un conocido del pueblo de la finca Altamira iba a ser vendida por setecientos mil pesos con un año de plazo, sin embrago antes de acabar el año el comprador propuso si esperaban el lapso que faltaba o le entregaba quinientos mil pesos de contado, Calisto no tuvo opción acepto el dinero y se organizó con su familia   alejándose del campo, de la tierra que lo arrulló, de las tardes de marzo, del cultivo y del ganado, de todo aquello que sin querer olvidó.  

Calisto se levanta de la silla, recoge las conchas del mamon, limpia la mesa y se sienta, en ese mismo momento aún yo aterrizo paulatina de mi viaje a la historia de un hombre cuyo valor es ignorado por caminos inciertos,  por caminos alimentados de patéticas sonrisas en un mundo que no soporta el peso de las exigencias frívolas llenas de vacios, en un mundo que prefiere cosas aunque fallezca por falta de quesos porque vivir para otros es el deseo, en un mundo donde los grandes pensadores consideran que la guerra y la violencia hacen parte del desarrollo y el progreso, en un mundo donde la berenjena es para muchos y la carne para pocos…

Fueron tantos episodios lamentables como  la separación de los hermanos ya que cada uno de ellos se desprendió de la unidad familiar por causa del desplazamiento forzado, sin mencionar hace cuatro años la perdida incomparable de  la fuente de ternura, comprensión y amor, su madre Ramona Almanza murió por enfermedad  de  diabetes, además del mal estado del padre Ariel Ramos que después de las circunstancias se enfermó y no volvió a la vitalidad que antes de la tempestad lo caracterizaba.



Hoy, Calisto Ramos Almanza no se dedica a la venta de verdura que un día lo sostuvo en el Mercadito Central, ya que ha tenido que  reposarse del cansancio inagotable que dejó aquel duro trabajo, en la actualidad se dedica a la venta  de carne y todos los sábados se levanta a las tres de la mañana y recibe en la puerta de su casa a un joven que con solidaridad lo ayuda sacrificar el cerdo y aproximadamente hacia las seis de la mañana la mesa se encuentra lista en la calle del barrio Camilo Torres, en la espera de un buen día de venta.


UN DÍA SIN CARRO EN MONTERÍA 

El sol no es menos inclemente, las nubes no son azules, siguen siendo blancos algodones que cubren la Perla del Sinú, el ruido no ensordece, las personas caminan sin prisa como si el tiempo no fuera oro, como si las metro Sinú no atropellaran, como si…, la ciudad recordara 30 años atrás.  Lo único extraño es un letrero que dice 3 de febrero  y en mayúsculas como deseando comunicar mayor importancia; DIA SIN CARRO EN MONTERÍA. De pronto, un hombre de camisa amarilla iluminado por una enorme sonrisa  sentado en frente de un banco en el centro de la ciudad en una silla de ruedas con las piernas mutiladas le dice a todos y a nadie “que tristeza estas calles”; su risa es incomprensible pero el aún sigue pensando que el día resulta muy triste. 
Son cinco mil pesos que el lotero José Luis Pérez Salgado ha guardado en su morral por dos billetes vendidos a unos transeúntes,  cuando a las nueve de la mañana normalmente gana aproximadamente doce mil pesos y al terminar su labor pasa al otro lado del rio y llega  a su casa ubicada en el barrio Minuto de Dios acompañado de veinticuatro mil pesos, quizás esa es la primera razón para justificar la causa de tanta tristeza. “la ciudad se ve muy pasible, muy tranquila, pero es muy malo para el comercio las ventas están muy mengue, no se vende como es antes” ¡menos mal que esto es un solo día!

En el momento llega un hombre con rostro de timidez y con la mirada en el piso y le dice algo que solo los dos escuchan

-Espérate, que me están haciendo una entrevista, contesta Jose Luis

El hombre insiste y nuevamente habla en voz baja pero esta vez toma un par de tablas de lotería y si va sin mediar palabras
-Bueno, Me parece que es mejor la cuestión del pico y placa, continua diciendo, la  limpieza de los ríos y caños, drenajes, la cuestión de los barrios marginados que se inundan mucho, por lo menos colocar unas murallas al rìo Sinú en la margen izquierda para evitar que cada vez que lluevan se  inunden los sectores, el alcalde podría hacer eso o la gobernación para hacer una serie de murallas "contencionales"  y evitar que las aguas se metan en los  barrios, pero así la gente se ve muy perjudicada, por lo menos la gente pobre porque si usted va al mercadito del sur , ve cómo está  la situación y es muy difícil para todo el comercio, ¡menos mal que esto es un solo día! 
Recordé de inmediato la conversación que tuve con un vendedor de jugos estacionado en la calle 27 con carrera 4ta  que  explicaba con cierta propiedad cómo funcionaba el cambio climático y cuáles eran los actos que mejorarían el medio ambiente, se trataba de Gilberto Puentes Lagares  un hombre que afirma que la temperatura se encuentra entre aproximadamente treinta seis grados “Si usted es lectora de la Biblia sabrá que el sol va a calentar siete veces más de lo acostumbrado, el hombre habla de calentamiento global y si la gente  fueran más espiritual se dieran cuenta de  lo que pasó el invierno pasado. Mientras más halla sol más se absorberá el agua y  entre más se evapore el agua abra más inundaciones, otra cosa lo que debería hacer el alcalde es una  inversión en la siembra de árboles frutales, porque así se benefician los ricos y los pobres, cualquier persona gozaría de un mango maduro,  Gilberto suspira y concluye la idea con  tono pausado, así como hablan los intelectuales, piensan cada palabra con la minuciosidad que requiere un pensamiento, pero cuando menos lo espero remata con la jerga  de la costa “si seguimos así nos vamos a azar mano”
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Son las doce de mediodía y las calles cubiertas de polvo con olor a sol no perdonan las sandalias que llevo puestas, los pies queman  pero no se comparan con el calor intenso que siente un político cuando habla. 
Y mientras vendedores, mensajeros, loteros y taxistas advierten que la campaña no funciona así,  Marcos Daniel Pineda García resalta que la cultura ciudadana y la conciencia ambiental empiezan con campañas  de esta índole, “Esta mañana me levante temprano y Salí de mi casa en bicicleta estuve haciendo un recorrido por las centrales de taxi por las centrales uno, dos y tres  de seguridad viendo todas las cámaras de televisión para estudiar como transcurría la jornada, visité varios medios de comunicación y llegué a mi oficina a las diez de la mañana ahora me voy a almorzar en bicicleta y en la tarde quizás tome el transporte público y hacemos de este día, un día diferente pero transcurre normal como todos los días” 
Alrededor muchos curiosos se acercaba a ver que decía el mandatario y mientras se concentraban este tomaba impulso y continuaba “los más incrédulos que creían que montería no iba a ser capaz de adelantar una jornada tan importante como un día sin carro han quedado abismados al ver como hoy  los Monterianos salieron a respetar y acatar las jornadas y demostramos que los ciudades intermedias también tenemos derecho a soñar, que tenemos que romper esquemas, que tenemos que atrevernos a cambiar, que tenemos que pensar distinto si queremos creer en ciudad además, a mí me eligieron no para que las cosas quedaran igual , el político piensa no la próxima elección si no en la próxima generación y yo estoy pensando en el medio ambiente” .puntualizó y cuando intentaba preguntarle algo más uno de los curiosos interrumpió.

-Alcalde felicitaciones por este día sin carro, doctor Marcos Daniel usted a ha tenido el reto más grande  de su vida y es la mejor oportunidad que le ha dado a la gente para entender y que siga haciendo esas obras para para el departamento de  Córdoba, felicitaciones alcalde,  en  nombre del periódico del Bajo Cauca.
Luego los demás aplaudieron como si se trata de una campaña política, conmovidos no sé si por la oralidad del Alcalde, la intervención de aquel hombre que interrumpió o porque  rebosaban de felicidad  porque luego de tan exitosa campaña  llegarían a sus casas y de inmediato como rutina diaría comenzarían a clasificar juiciosamente las basuras, a evitar la quema de estas y sembrar árboles en zonas verdes.  No supe nunca porque fue.


Y ese día jueves tres de febrero se cumplió lo que decía en el letrero, muchos pensaron que el transporte público no iba a dar a abastecimiento a tantas personas, pero no fue así,  según Iván Potes jefe de prensa de la Alcaldía afirmó que la policía  únicamente reportó  40 comparendos y tres inmovilizaciones.

LA ARENA
Un drama por la sobrevivencia 

27 años continuos con en el agua del Rio Sinú hasta la cintura o soportando la respiración bajo los intensos veranos o los despiadados inviernos, con pocos registros médicos sobre  una gripe perenne, un par de callos en las manos, rajaduras en las piernas, dolores en la planta de los pies y un presente lleno de recuerdos como arenero.

Fue  su vecino quien lo convido a descargar una canoas que contenían 4 metros de arena que equivalen a 200 latas, Ismael Osorio en esa época contaba con 20 años de edad, un joven que despertaba las ansias de comenzar a trabajar y en tan solo  semanas aprendió a zambullirse como un pez dentro del agua y sacar cantidades de arena en tiempos recòrds como si sus manos fueran una atarraya especialmente para el oficio; el tiempo se encargó de recompensarle la labor y con los ahorros compró una canoa que de inmediato y sin pensarlo la desafío entre la competencia del resto de areneros, convirtiéndose además en un contratante dentro de su círculo de amigos.

Luego de 38 años hoy trabaja como administrador de su propio negocio en la búsqueda de la arena y la comercialización de la misma,  quizás sí, quizás no, contrataría a Eparquio Gonzales un transportador del material que tiene 30 años de estar trabajando en el lugar, llevando la arena  alas construcciones y empresas como si fuera el taxi que viaja por la circunvalar y regresa a la 41 sin rumbo fijo porque siempre aparecen nuevos clientes, la estabilidad en el trabajo no es palabra común, a diario Gonzales realiza 6 viajes de 300 latas lo que significa 6 metros cúbicos en un volcó que se prepara para arrancar hacia su destino que da como resultado 40.000 pesos en ganancias si compra la arena en 90.000 para venderlos a 130.000 pesos, ¡no es mucho pero  me ayuda! ¡Claro! Cuando la necesidad es grande y en Colombia según el PNUD, 48 de cada 100 colombianos seguirán pobres en el año 2011, no queda más que darle las gracias a Dios porque el trabajo es el medio de sobrevivir y en  la mesa nunca falta el alimento; Al igual que Ismael Osorio vive satisfecho por los triunfos logrados a través del tiempo aunque este recuerda las viejas historias que gozaba en épocas de arenero y amenizaban la dureza del oficio como cuando llamo a su primera canoa la "mete mono" por ser una de las más eficientes ya que era la más espaciosa y la materia prima cabía con facilidad y otras latas de más eran posibles de cargar, sin mencionar la risueña, una canoa cuyo nombre proviene de la mujer que nunca olvidó por sus risas encantadoras y su  buen sentido de humor.

Hoy además de administrar su negocio hace parte de ASOMAN una asociación que ha perdurado pese a la frustración de la Asociación de Areneros de Córdoba, todo lo contrario ha tenido muchos logros que tal vez a Antonio Payares un arenero que lleva 44 años como experto en el trabajo y uno de los más antiguos en el oficio, piensa que la nueva entidad comete injusticias al estipular el precio de la arena cuando en medio del frio de la madrugada y del calor del sol le exigen a su salud  realizar el trabajo además, el señor Payares considera que la nueva asociación  quiere adquirir un poder autoritario, un poder que para él no conoce el verdadero trabajo.

Sin duda Antonio no trabaja para Ismael y tal vez Eparquio tampoco pero algo cierto es que en medio del dilema la arena alcanza para todos…
Mientras tanto el reloj marca las 6:30 am  y  “la negra” la dueña del restaurante situado a la orilla del rio deleita a los areneros con una viuda de pescado por un par  pesos en el bolsillo. 






 MONPOX
La tierra de Dios

Existe un pueblo cargado de historias, un pueblo que en nuestros tiempos lleva consigo las insignias de las tribus de los antepasados que allí vivieron y dejan su nombre para toda una generación que revive la idiosincrasia de las primeras poblaciones del Reino de la Nueva Granada.
Ser libres antes que morir, libres para la insurrección de un emporio que hoy destaca su economía con la orfebrería.
Monpox es un municipio que se encuentra ubicado en el departamento de Bolívar, es una pequeña isla rodeada de las brisas del río magdalena que embellecen el paisaje barroco que sumerge a los visitantes en la magia arquitectónica del siglo XVII, las calles de este pueblo cuentan leyendas, como la de aquellos 400 guerreros que emprendieron la campaña admirable, los primeros colegios que fueron el templo  de la gramática latina, la filosofía y la teología, iglesias adornadas de campaniles construidas para la veneración a Dios, casas que más allá de representar una simbólica edificación antigua esconde episodios de la vida de quienes dejaron huellas en la fundación de esta tierra…
Este mágico pueblo guarda en sus construcciones retratos de la imaginación de Gabriel García Márquez aunque esta aldea además de convertirse en Macondo y cubrirse de mariposas amarillas el diez de diciembre del 2002, es el recuerdo de una historia de amor, porque a una cuadra de la famosa torre octogonal de la iglesia de santa bárbara, queda el internado del sagrado corazón de Jesús  donde estudió Mercedes Barcha, esposa de Gabriel García Marquez, las calles fueron testigos de tardes llenas de abrazos, una luna cómplice de la simpatía , de un par de rosas rojo pasión y uno que otro beso de amor.
La plaza de la concepción y la calle de San Juan fueron un espacio donde los gritos despavoridos sacaron lagrimas por la muerte de Santiago Nazar a causa de  romper un pacto con la cultura,  la calle Real del Medio, la Albarrada del Campillo también fueron escenarios de la novela Crónicas de una muerte anunciada y el Cementerio municipal de Monpox en donde sepultaron a Santiago luego de su asesinato.
El hostal doña Manuela es una mansión que comprende una arquitectura del siglo XVII, actualmente es el hotel preferido por los turistas que llegan a conocer las riquezas monposinas, además es la casa más grande del municipio.
Son tantos lugares magnos que parecen casi que  inventados por un loco poeta cuya misión es perderse en el silencio y la contemplación de la naturaleza y quizás de la filantropía misma por medio de los  vestigios que carga cada construcción. 






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