Escritos para Lumbre Fugaz 


Belleza Peligrosa

Belleza peligrosa, absorta en la inmensidad de una migaja de luna
Belleza peligrosa que envuelve con pétalos de inocencia lo salvaje
Belleza peligrosa que atrae con temor excitante
Belleza peligrosa que no conoce el tiempo… Tanto tiempo…

Paseándose en mi mente como un espectro sin descanso
Bella sombra que sobrecoge el alma apesadumbrada
Madrugada llena de recuerdos y melancolía
Susurro que soterra la tristeza y el dolor

Ante el camino, la felonía de la ausencia
El transparente, el invisible, el cauto
Afrenta de la ilusión a la cicatrizada conciencia
El sosiego ante el camino que no se ha de recorrer.

Samir Rodelo. (Chamo Sama)





Esta tarde descubrí una escritora

Esta tarde descubrí una escritora, como soles muertos, álgida y cruel, y hermosa. Tiene un millón de sinónimos desconciertos, sin descubrir y que no existen en este mundo. Y una sonrisa que explica muchas palabras de las que le he leído, de sus cosas, una mente fantástica y opaca, bellísima. Me recuerda a mismo con su soledad sin compartir, si, lo he notado, se siente sola y flota sobre un mar de melancolía, se parece a mí mismo, por eso la odio un poco, tal vez me odio a mí mismo, pero la quiero, me hace feliz saber que está por ahí, caminando, dando vueltas, estando seria, escribiendo, riendo y viendo cosas y haciendo cosas sin mucha importancia pero ahí, existiendo casi, soñando, cerrando los ojos, siendo ajena a mí, por completo. Como este cielo de esta tarde, está bien, quiero hablar sobre el cielo de esta tarde, esta precioso, siento que lo estoy metiendo como sea en mi escrito pero me importa un culo, vale la pena, de verdad que esta hermoso y me hace pensar en ella, me relaja después de haber leído tantas de sus palabras juntas, que me dejaron temblando, literalmente, en serio, debe ser un demonio, de esos demonios tan terribles que no quieres que estén muy lejos de ti. Es azul profundo, tranquilo, inmenso, y por allá atrás se asoman unas vetas de anaranjado que se pierden mientras escribo esto, déjenme un segundo admirar. Solo azul ahora, azul un poco más oscuro para las nubes, un poco más claro para el resto y las nubes como siameses gigantescos que sufren sin sonido alguno, se parecen a ese demonio, siempre presente, como los recuerdos preciosos que se vuelven tristes por el paso el tiempo, algo así, no sé. Demasiado ruido acá afuera. He encontrado una escritora hoy, no, una poetisa, poetisa en todo el sentido de la palabra y está absolutamente oculta del mundo, jamás lo sabrías si no la conoces, parece tan real con su carita de niña dulce, de no me hables, de estoy ocupada, cuando en el fondo es luz, aire, muerte, zozobra y un millón de destinos sin finales, preciosura, una joya en el fondo de una cueva que ya sea derrumbado varias veces, un hoja de una planta en cualquier parte del mundo, ¿una lluvia? Un cementerio con flores hermosas, un escrito sin sentido y sin remedio, palabras al azar, gaviotas, perros, muros, arboles, frascos, desconciertos, lecturas, terror, sonrisa, por supuesto. No se me ocurre más nada, ojala fuera un buen escritor, las cosas salen fáciles a los buenos escritores, imagino que a alguno le sucediera lo que a mi hoy, me refiero a encontrar una poetisa tan magnifica, mierda, serian frases precisas al respecto, párrafos hermosos, tal vez un poema que la describa bien, o que describa la sensación de asombro y de admiración, o por lo menos la tembladera pendeja cuando estaba leyendo sus cosas. Bueno. Y que será de ella, me pregunto que estará haciendo. Mierda, la odio, pero la odio con una sonrisa, con un apretón de manos, me agrada ella, si, maldita, me cae bien, me recuerda a mí mismo, yo me caigo bien yo mismo, supongo que está bien. El cielo ya no esta tan bonito como hace diez minutos, como cambian las cosas.

Mateo Pinto Zuluaga (Zapatos Viejos)

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